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« No tengo pereza. Me gusta caminar rápido. Raro es que ponga la calefacción. Y más raro que vaya al médico. Como de todo y me bebo un vaso de vino con la comida. Mi mujer me hace un caldo con las verduras de mi huerto. Luego veo una película del Oeste. Y por la noche me acuesto temprano. Tengo la cabeza clara y llevo las cuentas de casa. ¿Preocupaciones? ¡Yo disfruto de la vida! » ; comentaba Eustaquio Pérez de 99 años y vecino de Quintela de Leirado, en la comarca de Tierra de Celanova, la más longeva de Ourense, que es la segunda provincia más envejecida de España. 

 

Leía artículo «El secreto de la longevidad: los ‘inmortales’ de Ourense» de Carlos Manuel Sánchez y no podía evitar pensar «¡Si es que yo quiero envejecer así: Disfrutando de la vida!»

Tengo la sensación que en la actualidad si dices abiertamente que te gusta disfrutar a diario de una copa de vino mientras cenas después de trabajar, no está demasiado bien visto, es decir que parece que si sustituyes en la frase ‘copa de vino’ por ‘zumo verde detox y antioxidante’ como que queda mucho mejor. Te lo cuento yo misma que bebo té verde a todas horas, que salgo a correr y que practico yoga y que incluso así, a veces tengo la percepción de que debo justificarme cuando muestro que me gusta beber vino ya que automáticamente quedo excluida de la tribu de «los healthies».

Si bien los debates en relación a si los beneficios de una o dos copas de vino al día son reales o no, siguen muy vigentes, no se puede negar que el vino es parte de la dieta mediterránea y su consumo, siempre y cuando sea moderado y responsable, tiene efectos anticancerígenos y previene enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, y sino que se lo pregunten a Eustaquio…  

Por supuesto que no consiste en beberse ahora 14 copas de vino entre el viernes y el sábado con la excusa de que entre semana no bebes nada, sino de beber más cultura regularmente y con moderación. Las personas de las zonas más longevas del mundo beben esa copa (o máximo dos) de vino tinto al día mientras comen en familia, se mueven o hacen ejercicio a diario y además mantienen muy activa su vida social. ¿No será al fin y al cabo que además del resveratrol (el polifenol natural presente en la piel y en la semilla de las uvas tintas y que en nuestro organismo retrasa el envejecimiento y protege el sistema cardiovascular) parte del secreto de la longevidad está conservar un estilo de vida y una mentalidad mediterránea?

Ni mucho menos pretendo fomentar el consumo de alcohol desde esta newsletter, pero si promover el «placer cultural de beber vino como celebración y como encuentro» como bien explica Jesús Terrés.

La clave está en que esa copa de vino al día debe siempre acompañarse de una buena comida, de una buena (y bonita) mesa y de una buena compañía.

 

 

Y como esto se trata de compartir en torno a una mesa y cuantas más personas -de esas que te hacen sentir infinitamente bien-, haya, mayor es el placer de abrir grandes botellas, puedes encontrar extra-ordinarios magnums (el equivalente a dos botellas de 750ml estándar) para descorchar en buena compañía: Aquí 

¡Salud!

Cris – Una cuentavinos

 

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