Para satisfacer a morros finos,
todas las botellas que aquí encontrarás
tienen como mínimo una década de antigüedad
Guardadas en mejores condiciones que en el Palacio de Versalles: tanto a temperatura como a humedad controlada y en posición horizontal para así evitar que los corchos se sequen.
Vestidas de etiquetas tan bien conservadas que hasta podrían haberse lucido en las mesas de las más admiradas cortes europeas.
Para abrirlas con un sacacorchos de láminas o con un Durand de modo que su frágil corcho no se acabe desgranando al descorcharlas. Utensilios que al sumiller del «Service de bouche» de Luis XVI le hubieran sido muy útiles…
«Hazte con uno, te vendrá de perlas» —recomendación del «Servicio de morros finos»—.
Algunas de las joyas que a Luis XVI le hubiese gustado tener en su bodega
Desafortunadamente, la corte real todavía no contaba con coleccionistas,
winelovers y disfrutonas como ellas:
«Experto en vino en 24 horas»
de Jancis Robinson —la escritora de vinos más importante del mundo—.
«Ranci Dolç»
de Sara Pérez —viticultora y elaboradora en el Priorat y el Montsant—.
«Lola Sí»
de Lola Flores —una jerezana que no necesita presentación—.
Ni a todo el mundo le sientan bien los años
ni todo el vino está hecho para envejecer